El medio blog

Un medio dedicado a los medios.

Friday, September 21, 2007

Escúchanos Señor te rogamos
En la homilía de la ceremonia del Tedeum del 18 de septiembre, el arzobispo de Santiago, Francisco Javier Cardenal Errázuriz, además de referirse al clima de violencia de la semana previa, hizo una alusión a los periodistas y a los medios:

Los chilenos necesitamos que el compromiso de muchos medios con el futuro del país, con la verdad, la justicia y el bien, se refleje en las tareas que encomienden a sus profesionales, de manera que, sin olvidar su labor de denuncia, no privilegien con tanta frecuencia, de manera realmente atemorizadora, el rostro sombrío, trágico y destructor del delito, la injusticia, la corrupción, la violencia, la confrontación y el fracaso, sino más bien las innumerables acciones de bien, que inspiran confianza en los hombres y las mujeres, en los jóvenes y los niños de Chile. Estas obras las realizan, sin una adecuada cobertura mediática, incontables voluntariados, servidores públicos y personas generosas que se han consagrado al servicio de quienes más lo necesitan. Se podría dar más publicidad a los acuerdos unánimes del Parlamento; al trabajo serio y apegado a la Constitución y a La ley de los Tribunales de Justicia y del
Tribunal Constitucional; a la labor de enseñanza e investigación de las universidades y de otros institutos de educación; al compromiso social de muchas empresas y organizaciones gremiales, como la Cámara Chilena de la Construcción; a la generosidad y la fe contagiosa de innumerables misioneros, y a los trabajos solidarios que brotan una y otra vez del empeño social de tantos jóvenes y adultos. Igualmente, quisiéramos saber más del reconocimiento que reciben nuestras Fuerzas Armadas y de Orden por sus misiones de paz en países hermanos, y por labores humanitarias que realizan en lugares de difícil acceso o en situaciones catastróficas.

La intención del cardenal responde a una demanda social que aflora de vez en cuando con respecto a la responsabilidad de los medios como interpretadores de la realidad. Ésta, pareciera clamar la sociedad, no es tan angustiosa como la pintan. “El delito, la injusticia, la corrupción, la violencia, la confrontación y el fracaso” servirían más que para describir el estado actual de las cosas exclusivamente para vender más. Tal vez si los medios no estuvieran tan obsesionados con “lo malo”, podría emerger “lo bueno”, y así la sociedad funcionaría mejor.

Pero sin querer hacer aquí una defensa de los conglomerados periodísticos, pienso que esta visión, aunque bien intencionada, es más una suerte de llamado político a los dueños de medios para intentar poner paños fríos a una sociedad que empieza a calentarse. Es lógico y legítimo que el Cardenal quiera hacer algo así. Sin embargo, desde el punto de vista de los medios, me parece complicado aceptarlo o, si me apuran, incluso analizarlo. Asumiendo que en Chile los medios tienen bastante impunidad para salirse con la suya, sostener que lo que hace falta hoy en el periodismo chileno es una política de “good news is news” es un despropósito. Querámoslo o no, no funciona así. Nunca ha funcionado así.

El mensaje del Cardenal no solo quedó allí. Durante el Tedeum, cinco hombres y mujeres ancla de los distintos canales (Maritxu Sangroniz, Constanza Santa María, Karina Álvarez,
Juan José Lavín y Felipe Vidal), llevaron una cruz hasta el altar. El plano simbólico de la ceremonia quedó así, de alguna manera, respaldado por los periodistas –y es evidente que funcionó, al menos para el autor de este post, que de otro modo habría seguido el Tedeum con la misma indiferencia de años anteriores. Es evidente que sería ridículo criticar la acción desde el punto de vista de las creencias personales. Pero el asunto escapó del ámbito privado: los conductores participaron de la ceremonia en virtud de su figuración y credibilidad pública. No eran solo personas privadas, sino rostros de los propios medios a los que les había llegado –o les llegaría, ignoro si la escena se registró antes o después de la homilía– el “raspacachos”. ¿Estarán de acuerdo ellos o, lo que es más importante, sus jefes? ¿Los jefes de sus jefes? ¿Querrán cambiar el sangriento asalto ocurrido en la tarde por una feliz nota que hable de gente que se ha salvado gracias a operaciones AUGE? ¿Van a relegar al segundo bloque un robo de proporciones en Chiledeportes o en Ferrocarriles, y a cambio van a abrir con un excelente alegato en el Tribunal Constitucional?

No es solo que los medios “se cierren” a las “good news”, sino que los desafíos del periodismo chileno no van por el lado de suplantar un tipo de información por otra, o de regresar a la práctica de cronometrar el tiempo o medir los centímetros dedicados a uno y otro tipo de noticia. El asunto en realidad se trata de incrementar, profesionalizar y complejizar el ejercicio periodístico justamente para poder enfrentar, entre otras, la “labor de denuncia” de una mejor manera. En mi humilde opinión, en la medida que el reporteo sea cada vez más profesional, más servicio le hace el periodismo a la democracia. Ese es uno de los pocos compromisos (tal vez el único) que debería tener.

Por ejemplo: ¿es realmente la muerte del cabo Vera una demostración de las guerras del lumpen con la policía? ¿Y si es así, por qué los medios –recojo la teoría de Fernando Paulsen que tiene que ver con que los periodistas sean capaces no solo de reaccionar a los hechos, sino de preverlos (la expone en el tercer comentario de
este post que hay en el blog de Andrés Azócar)– no crean un frente que se encargue de reportear estos sucesos desde los mismos barrios, antes, en vez de ir a preguntarle al fiscal encargado del caso, o a la propia policía, una vez que el carabinero ha fallecido? ¿No tendríamos así una justa dosis de realidad, sin exageración pero sin medias tintas tampoco?

Desde luego, este espíritu reporteril-organizativo no solo sirve para las denuncias, sino también para cualquier otro ámbito que caiga en el interés del periodismo, y en buena hora. Sin embargo, al contrario de lo que señala el Arzobispo, a mí me parece que el periodismo de “buenas” noticias goza de buena salud en Chile. No llega a las portadas o a las notas 1, de acuerdo, pero ¿en qué parte del mundo es así? ¿Se puede afirmar que
Un Techo para Chile tiene problemas de tacañería mediática para exponer su labor? ¿O que el Ejército en Haití haya sido poco cubierto? Por lo general las universidades sí aparecen en los medios: encuestas, charlas, estudios. Además, ¿por qué habría que destacar que los Tribunales trabajen con apego a la ley, o que el Tribunal Constitucional haga bien su pega? ¿No se supone que “con su deber no más cumplen? Y corríjanme si me equivoco, pero los “acuerdos unánimes” en el Congreso del último tiempo, ¿no se reducen al feriado del 17 de septiembre?

Me parece que más que la cantidad de cobertura que tienen las “buenas” noticias, el problema sigue siendo mismo que tienen las “malas”: cómo se cubren.

12 Comments:

Blogger tabano said...

Totalmente de acuerdo.

Suficiente hacen ya las mafias religiosas del Opus Dei y los Legionarios en la pauta de los grandes medios (ocupándose generosamente de cuanto mensaje o libro saca el Papa o cubriendo alarmistamente cuanto proyecto de ley afecta sus intereses en la educación o la moral) para que más encima ahora tengan que están aceptando lineamientos directamente emanadas de la jerarquía eclesiásticas en un rito cubierto por los medios como si fuera una cadena nacional obligatoria.

La nueva masonería católica no es menos inescrupulosa que la vieja masonería ilustrada, pero sí más descarada.

9:11 AM  
Blogger Nico Rivas said...

Quizás el problema esta en lo que entendemos por "buenas acciones" o "buenas noticias". La iglesia tiene un verdadero monopolio de la bondad y la buena acción, alimentado por su inmenso poder. Pensamos en el bien y se nos viene a la cabeza esa bondad ingenua soñadora del niño cristiano o de la obra de acción social, bien muy cuestionable a mi modo de ver.

Y en algo estoy en desacuerdo: "Querámoslo o no, no funciona así. Nunca ha funcionado así." Con ese argumento no se llega a ningún lado.

11:53 AM  
Blogger Jaime said...

como acotacion..la escena de la cruz fue despues de la homilia....
yo me preguntaria....si la iglesia le interesan las mejores noticias...por qué no se preocupa de Canal 13....y por que cerró Radio Chilena?
creo que lo que pide empieza por casa

2:47 PM  
Blogger Bruno Córdova said...

Hasta hace 10 años, las primeras informaciones de los noticieros versaban sobre las controversias políticas nacionales y los acontecimientos internacionales relevantes. Es decir, las cosas con mayor relevancia.

Actualmente, las primeras informaciones versan sobre los acontecimientos policiales y mayormente domésticos. Es decir, se ponderan con mayor importancia los incidentes provistos de mayor espectacularidad.

No puede ser que el delito haya aumentado en la misma proporción que la distorsión de los medios a este respecto en los últimos años. Existe un componente de sensacionalismo, lo quieran o no.

5:06 PM  
Anonymous Sebastián Lehuedé said...

Estoy de acuerdo con Bruno (hola Bruno).Nadie había mencionado la palabra "sensacioalismo".

Existe una teoría contraria a la que se refiere Alfredo Sepúlveda cuando dice que "es más una suerte de llamado político a los dueños de medios para intentar poner paños fríos a una sociedad que empieza a calentarse". También puede ser visto desde el punto de visto contrario: la información como lo que me dice algo nuevo, que me hacer saber algo. Entonces en una sociedad en la que todo anda bien, las noticias son peores. Y el mejor argumento son los periodos de guerra.
Ejemplo: si el Transantiago hubiera sido un éxito, no habría tenido el despliegue mediático que tiene hasta hoy. ¿Por qué? Porque todos esperábamos que funcionara bien.
Además, sería absurdo que la Iglesia estuviera "tapando" una sociedad que empieza a calentarse, porque ella misma ha participado en eso. ¿Quién puso en la agenda el sueldo ético?

6:23 PM  
Blogger SDVB said...

¡Qué diferente sería el periodismo si se tratara de mostrar las "cosas buenas"! En esas condiciones mejor sería que cambiara de nombre o habláramos de otro oficio, porque en mostrar solo las cosas buenas no hay ningún desafío. Y no anhelaríamos esa ilusa creencia de querer "cambiar el mundo", ya que no habría qué temática remediar o tratar de resolver.

1:26 AM  
Anonymous Anonymous said...

Angélica,

te envío estos link que pueden servir de base para una discusión en tu blog.
Se trata de un cuestionamiento a que El Mercurio de Valparaíso es el diario más antiguo de habla hispana del mundo.

http://www.observador.cl/index.php?option=com_content&task=view&id=1546&Itemid=1


http://www.observador.cl/index.php?option=com_content&task=view&id=1547&Itemid=34

6:46 PM  
Anonymous Á said...

En todo caso, más allá de esta cosa maniquea de noticias buenas y malas, creo q los tiros deberían ir por coberturas más variadas. Algo q contribuya a una sociedad más plural y no a esa caricatura mediática q entregan los grandes medios.
Como dice Bruno, actualmente se apuesta por lo sensacionalista. Las cosas entran en el divino triángulo de sangre, semen y pelota o no entran. Y eso es un reduccionismo sobre "el interés público" muy equivocado q responde a la histeria del departamento comercial del medio q es capaz de vender hasta los titulares a los auspiciadores.

8:57 AM  
Blogger Baradit said...

pf...leo con mucho respeto tu blog, pero estas defensas corporativas me huelen mal siempre.

El periodismo también es mafia, tábano. Se coluden, se defienden, y le disparan al que ataca a uno de los fratelli sin misericordia.

Es un hecho que las malas noticias cubren los medios, por qué negarlo. Por qué no decir que hace rato que es la gente, a través de los mecanismos de medición, la que pautea al periodismo y no al revés, y que esa gente quiere pan y circo (o pan y lun, como dijo alguienpor ahí).

Por mi parte, decidí apagar la tele y revisar sólo las portadas de los diarios, es mentira que todos los días pasa algo. Es mentira que NECESITAMOS las noticias para vivir cada día.

12:52 PM  
Blogger tabano said...

Razón tienes, Baradit, pero hay mafias más peligrosas que otras. Distingamos a los propietarios y directores de medios, de los periodistas de a pie. Ambos hacen defensas corporativas, pero los alcances de sus actos son muy distintos. Los primeros afectan a gran parte de la sociedad velando por sus intereses económicos y políticos. Los segundos hacen defensas gremiales intrascendentes para la mayor parte de los mortales, por más que algunas veces sean agresivas...
aunque viendo este blog percibo más discordias y ataques entre clanes periodísticos, que espíritu de cuerpo. Instinto caníbal.

7:37 AM  
Blogger Baradit said...

es cierto, siempre el olor a mierda aumenta directamente proporcional a qué tan alto subas en el organigrama.
El periodista que cubre la nota, el cura de pueblo y el milico que defiende una frontera están limpios de polvo y paja, pero porque no tienen acceso al poder, si estuvieran más arriba harían lo mismo, aunque si no están arriba es porque justamente no hacen lo mismo, lo necesario...en fin...el poder y las instituciones...que tema más rancio.

10:31 AM  
Blogger Francisco Estrada said...

Qué divertido comentar en este lugar!! Acabo de terminar este viernes en la noche Ygdrasil que leí sin parar como hace muchos años no me pasaba. Y me muero de ganas de comenzar esta semana con Bdo. O'higgins.

Sobre la postura de Alfredo: Es cierto que buena parte de los problemas se solucionarían con mejor cobertura. Y son muy ciertas muchas de las criticas de Paulsen, quien -en un tema que manejo algo (la delincuencia)- hizo esfuerzos por aumentar las voces que sonaban en medio del vociferante debate, a veces inentendible.

Comparto que no basta pedir que pongan las noticias del recluso que se rehabilitó (un clásico ejemplo de good news). Se requiere que la discusión sobre si hay o no "puerta giratoria" sea acompañada por un análisis de las estadísticas del sistema de justicia (CAPJ, Fiscalías, Defensoría, policías). O que la discusión sobre programas que reinsertan (en el trece hubo varios reportajes en una misma semana sobre una institución) nos ilustre acerca de cómo miden reinserción, qué saben de evaluación de este tipo de programas, qué valor en términos de comparación internacional tiene esa medición, etc.

Dicho eso, todo aquello no bastaría. Me cargan las teorías de la conspiración cuando no están en un buen libro de ficción, pero es claro que el duopolio no juega derecho: Desde sus sillones editoriales, en estas materias, han tomado decisiones y luego a los reporteros les toca escribir dentro de un marco no dicho pero consabido.
No comparto nada la perspectiva del temendo Baradit. En un Chile tan pequeño, Nnda es muy distinto en sus distintos ámbitos en realidad. La corrupción a nivel de gabinete imagino que es la misma que ha entre los taxistas. Los niveles de imaginación no son mayores entre los poetas que frecuenté en los noventa o los narradores que entre mis compañeros del servicio público en que trabajo.
La columna de Bisama (creo) sobre el poeta porteño es un clásico.
Lo que son distintos son los niveles de escrutinio. Y el myotr nivel a que stán sometidos algunso no corre parejo, me parece, con la calidad del examen. Los casos Spiniak o Transantiago son paradigmatíco en este sentido. Hay evidentes porblemas, pero el escrutinio no va por el lado preciso sino hasta muy tarde. Otro caso de escrutinio deficiente es el documental muy celebrado en algunos círculos, Opus Dei. Perdidos, muy perdidos fue lo que se me vinó a la mente cuando lo terminé.

1:12 PM  

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