El medio blog

Un medio dedicado a los medios.

Thursday, October 19, 2006

Lo prometido es deuda: El Medio Blog (casi) en el Silala
Por AB y AS

Tras haber destapado el acuerdo militar entre Bolivia y Venezuela para construir algunos puestos fronterizos, El Mercurio llevó como nota principal de su edición del viernes 13 una foto del recinto militar boliviano que resguarda la frontera con Chile. El título fue “Puesto militar boliviano inició funciones en la zona del Silala” (si les interesa verlo háganlo ahora. A partir de mañana no va a estar disponible).
“El recinto”, cuenta el diario, “aún inconcluso, fue instalado en septiembre último y se ubica a sólo ocho kilómetros de la frontera. Equipo de El Mercurio visitó el lugar y sostuvo un tenso diálogo con soldados que lo recibieron con disparos al aire. Ubicación obedece al propósito del Presidente boliviano de reforzar las zonas limítrofes”.
La nota da cuenta -evidentemente en otros términos- de que un fotógrafo y un periodista llegaron a la frontera por un paso no autorizado para sacarle fotos a un puesto militar de un país con el que no tenemos relaciones diplomáticas, lo que ha causado una discusión interesante. Mientras algunos abnegados trabajadores de la prensa consideran que la nota y foto tenían valor periodístico, otros, como hizo Tanto gusto en este blog han recordado a William Randolph Hearst. En 1898, tras la explosión en el buque norteamericano “Maine” en La Habana, el magnate de la prensa y padre de la prensa amarilla responsabilizó a través de su diario a España del sabotaje e instó al presidente McKinley a entablar batalla, iniciando un episodio que terminó con la Guerra de Cuba. Hoy se cree que la explosión fue producto de un accidente y se reprocha a Hearst haber promovido la escalada bélica para vender diarios.
Para entender el incidente entre El Mercurio y el ejército boliviano hay que tener en cuenta que a fines de agosto Evo Morales anunció que instalaría un puesto militar en la zona del Silala, en la frontera con Chile, donde los dos países tienen un asunto no resuelto con respecto al uso del agua. Días después el Ministerio de Defensa de ese país dijo que el proyecto debería estar listo a fines de noviembre, que probablemente sería inaugurado por el presidente Morales y que iban en camino 50 militares a iniciar las labores para instalar el puesto de control.
El jueves 12 de octubre El Mercurio envió a sus corresponsales en Antofagasta, el periodista Pablo Carrasco y al fotógrafo Glenn Arcos, a investigar el grado de avance del puesto boliviano. El equipo mercurial llegó hasta el control de carabineros que queda varios kilómetros antes de la frontera y les anunció sus planes. Si bien los policías los dejaron seguir, no los acompañaron y les dijeron que lo hacían bajo su propia responsabilidad. Los profesionales siguieron por una huella -generada por el tráfico ilegal que hay en el área- hasta el hito fronterizo.
“Sabía que me podían tomar detenido, era un riesgo que conocía”, dijo Carrasco en una conversación telefónica con El Medio Blog. “Glenn (Arcos) dice que estaba a unas dos o tres canchas de fútbol de distancia. Se quedó allí para poder tomar el ángulo desde el cual se ve la caseta”. El fotógrafo logró captar el puesto porque está a tres kilómetros del hito, y no a ocho como se informó en la nota (está a ocho kilómetros del río Silala). En caso de problemas, los enviados acordaron que si Carrasco se sacaba el gorro, era una señal para que Arcos retrocediera más.
“Quería entrevistar a los bolivianos”, dijo Carrasco. “Me quedé en la línea de la frontera y ellos empezaron a disparar. Lo tomé como que me quedara ahí. Los bolivianos se acercaron y yo no me moví”. Hizo bien, porque la patrulla se acercó hasta él disparando al aire, instándolo a que se arrojara al suelo y señalándole que estaba detenido. Cuando los ánimos se calmaron un poco, y ya conversando frente a frente, uno de los militares bolivianos le aseguró que tenía suerte y que le podrían haber disparado. Hay que recordar que hace algo menos de dos años un marino chileno que custodiaba un puesto fronterizo disparó a un peruano que entró a Chile por donde no debía y no se detuvo cuando se lo ordenaron: la franja de playa al norte de Arica.
Pero ¿Carrasco cruzó o no la frontera con Bolivia? Probablemente ni él ni los militares bolivianos lo sepan nunca: para trazar una línea se necesitan al menos dos puntos y en el lugar Carrasco y los bolivianos tenían a la vista tan solo un hito: en esas circunstancias es imposible saber exactamente por donde va el límite. “Me recordó la película Mi mejor enemigo”, dijo Carrasco y agrega: “les dije que era periodista y, de la forma más amigable posible, que andaba en onda pacífica”.
El periodista estuvo conversando alrededor de una hora con los militares bolivianos. Hacia el final de la entrevista se produjo un episodio que no salió publicado: “una vez que termino de hablar con ellos y camino de vuelta… siento que me llaman. Me volví, pese a lo tenso que estaba, y me pidieron disculpas por haber disparado”, relató el profesional.
El episodio no generó repercusiones en Bolivia, hasta donde sabemos, excepto por una nota de una agencia llamada Bolpress, que le pone y acusa a El Mercurio de estar coludido con la CIA, pero que vale la pena leer para saber cómo se ven las cosas desde el otro lado. Mientras tanto en la Dirección de Fronteras y Límites del Estado (chileno) aseguraron a El Medio Blog que no tienen ningún antecedente que provenga de la parte boliviana, es decir, que los vecinos no han presentado reclamos. Mientras, consultada sobre su visión de los hechos, una alta fuente del Ejército dijo a este blog que la acción de El Mercurio fue poco prudente. No más, no menos. Que juzgue cada uno.

40 Comments:

Blogger Rodrigo said...

Creo que lo más importante de este post no es que entregue información precisa y relevante sobre el episodio, que el mercurio omitió. Lo más importante es que, según creo, y corríjanme si me equivoco, esta es la primera vez que veo en un blog made in chile reporteo sólido que agrega datos y no sólo opiniones. El medio blog es el nuevo romenesko?

10:43 PM  
Blogger Tomás H. said...

bueno el post, aporta información que no teníamos (y que de otro modo nunca hubiéramos tenido). Me ha tocado estar en fronteras medias peliagudas, como turista, y la verdad es que los periodistas la sacaron muy barata, porque sin ningún problema les podrían haber dado y nada que reclamar.
Un solo punto: en 1898 la guerra con Cuba iba sí o sí, lo de Hearts fue nada más que una buena excusa. Salud.

3:33 AM  
Blogger TantoGusto said...

clap clap.

12:22 PM  
Blogger fpaulsen said...

Perdón. Muy interesante toda la historia. Pero, ¿qué tiene que ver toda esa puesta en escena con la fotos en primera página, mostrando a cinco o seis tipos difusos y asociando aquéllo al tratado de Venezuela y Bolivia? Lo que pasó con los periodistas es anécdota. Lo que El Mercurio trató de sugerir y manipular fue que ese puesto, apenas perceptible, era la avanzada de un tratado de Bolivia y Venezuela, que Chile podía considerar agresivo. Vale el diálogo de Hearst con el fotógrafo Remington, cuando éste le dice desde Cuba que no hay guerra.
-Usted ponga las fotos, le contestó Hearst, que yo pongo la guerra

10:48 PM  
Blogger Alfredo Sepúlveda said...

Yo creo que la pregunta es al revés: ¿qué tiene que ver la "anécdota" de los periodistas con la puesta en escena de la portada? Nótese las comillas en "anécdota": a mí me parece que eso fue el reporteo y eso es lo que vale y lo que más se acerca a la realidad: un grupo de asustados soldados en una casucha.

12:14 AM  
Blogger fpaulsen said...

Estoy de acuerdo con Alfredo. Mandar periodistas a un riesgo no menor, por darse el medio un gustito ideológico, y agigantar las "fotos" para asociarlas con amenazas que no existen, no sólo me parece poco profesional. También creo que es inmoral.

1:07 AM  
Blogger Bruno Córdova said...

Angélica:

Hay una opción para poder ver los artículos mercuriales pasados los siete días. Gracias a San Google, uno puede buscar los artículos (a través de la búsqueda web, no por GNews) escribiendo en la barra site:diario.elmercurio.com y posteriormente el tema en cuestión, por ejemplo silala.

Saldrá como resultado de la búsqueda el artículo en cuestión (como El Mercurio hace las carpetas de su base de datos en función al calendario, es más fácil determinar las fechas). Para acceder a él, en lugar de cliquear donde siempre, hay que seleccionar donde dice "en caché". Si bien saldrá una franja amarilla destacando la palabra Silala cada vez que aparezca, tendremos el artículo aun pasando varios días de su publicación.

Gracias a este método pude revisar nuevamente el ensayo pontificio-moralista de Pilar Molina sobre la evolución en los conceptos de familia chilena.

Bruno C.

11:34 AM  
Blogger m said...

entre lineas se lee mucho y más que datos como alguien suguiere, ven a conocer una colección de cuentos de salón...
salud

5:34 PM  
Blogger juan ignacio correa said...

Sobre el caso boliviano, les quiero contar que su irracionalidad se muestra en la siguiente anécdota. En mayo de este año, fui invitado al programa El Termómetro para debatir sobre el caso del Huáscar. La posición que defendí recibió un 89,49% de rechazo. Sólo un 10,51% me respaldó y, por ende, estuvo por restituir el Huáscar al Perú. No fue el amplio margen de esa derrota lo que me llamó la atención, pues tengo vocación de minoría, sino la virulencia de los televidentes que llamaron para exponer sus razones.

En esencia, esas razones se basaban en que el Huáscar constituye una reliquia histórica; que hubo derramamiento de sangre chilena en su captura; que en él murió -además de Prat y Grau- el comandante chileno Manuel Thomson; que el Huáscar formó parte de la escuadra chilena por 18 años (desde 1879 a 1897); que participó en la Guerra Civil del 91; y, en fin, que formaba parte de nuestra identidad nacional, como concluyó conmovida la historiadora Patricia Arancibia.

Hasta el Comandante en Jefe de la Armada de Chile aceptó participar y recordó que el Huáscar desde el 8 de octubre de 1952, aniversario de la Batalla de Angamos, fue oficializado como Santuario de las Glorias Navales de Chile y Perú, despojándolo de su anterior título de botín de guerra.

Por mucho que la Guerra del Pacífico constituya un hito para Chile, pues: i) fortaleció su autonomía política frente a sus vecinos; ii) definió su límite norte, entregándole a Chile la soberanía sobre vastos territorios ricos en minerales; y, iii) consolidó la identidad nacional, que venía configurándose desde la Independencia; no creo que hoy la devolución del Huáscar u otra solución acordada, pueda ser considerada como un hecho que debilita la identidad nacional del país.

La razón esgrimida para retenerlo es histórica, por llamarla de alguna manera altruista; aunque tras observar la citada reacción de los televidentes, prefiero calificarla de chovinismo decimonónico y provinciano. Cómo me habría gustado preguntarles en directo a esos ciudadanos virtuales si esa retención contituye una conducta compatible con un proceso de real integración latinoamericana; o si no es un contrasentido insistir en retener el Huáscar en circunstancias que su captura y actual retención causa un hondo dolor al pueblo peruano.

Una política exterior que debe sobrellevar actos característicos de la guerra fría, no puede concluir en nada positivo. En términos comparativos, creo que el trato dado por Chile al Perú y Bolivia no se condice con el concedido a Argentina. Para confirmar esta afirmación basta ver cómo se optó por entregar parte importante de Campos de Hielo Sur a cambio de asegurar una integración duradera.

Pienso que Chile debe mostrar grandeza. Dado que me han asegurado que el Huáscar no está en situación de elevar anclas con destino al Callao, Chile debería ofrecer al Perú una soberanía y custodia compartida. Este ofrecimiento debe contemplar, por ejemplo, que cada día se arríe la bandera de uno de los dos países y se ice, por las próximas 24 horas, la bandera de la otra nación, y así sucesivamente. A su vez, que el oficial a cargo del último cambio de guardia del día le entregare el monitor al oficial del país vecino también por las próximas 24 horas, y así sucesivamente.

A partir de una soberanía y custodia compartida podremos hablar del Huáscar como Santuario de las Glorias Navales de Chile y Perú. Mientras tanto seguirá siendo un botín de guerra que humilla día a día a nuestro vecino, por mucho que se le maquille con apelativos llamativos.

Previendo alguna réplica, advierto que me parece obvio que la real integración de Perú con Chile no pasa exclusivamente por el Huáscar, pero en esta oportunidad quise dar cuenta de una anécdota que muestra lo lejos que se está de tener un respeto cultural por nuestros vecinos, lo que, de ser enmendado, allanaría la necesaria integración comercial y política que es tan necesaria desde hace mucho tiempo.

9:22 AM  
Blogger fpaulsen said...

Juan Ignacio: A riesgo de ser basureado en grande, y ya que estás proponiendo ideas de trascendencia, me permito sugerir que gran parte del chovinismo ambiente está reflejado en nuestro slogan patrio: ¿qué es esto de "Por la razón o la fuerza"? Un país como nosotros sólo puede ejercer lo segundo contra uno más débil, sea externo o grupos internos, como la historia es pródiga en ejemplos recientes. Unamuno criticaba de Chile este slogan. Decía de debía cambiarse a "por la razón y siempre la razón". Nosotros creemos que las dos opciones están a nuestro alcance. Y ahí está el Huáscar para probarlo. O el ninguneo con Bolivia, que no es tal con Argentina, Brasil y ni hablar de Europa o Estados Unidos, donde sólo apelamos a la razón, porque la segunda parte del slogan es un suicidio. Por lo tanto, creo que eliminar la parte de la fuerza del slogan es el comienzo para inculcar el propósito nacional de estimular en todas las circunstancias el uso de la razón. Quizás en unas cinco generaciones de mayor humildad declarativa, tus razonables ideas sobre el Huáscar -que endoso con fervor- serían mayoría en El Termómetro.

4:56 PM  
Blogger fpaulsen said...

Juan Ignacio: A riesgo de ser basureado en grande, y ya que estás proponiendo ideas de trascendencia, me permito sugerir que gran parte del chovinismo ambiente está reflejado en nuestro slogan patrio: ¿qué es esto de "Por la razón o la fuerza"? Un país como nosotros sólo puede ejercer lo segundo contra uno más débil, sea externo o grupos internos, como la historia es pródiga en ejemplos recientes. Unamuno criticaba de Chile este slogan. Decía de debía cambiarse a "por la razón y siempre la razón". Nosotros creemos que las dos opciones están a nuestro alcance. Y ahí está el Huáscar para probarlo. O el ninguneo con Bolivia, que no es tal con Argentina, Brasil y ni hablar de Europa o Estados Unidos, donde sólo apelamos a la razón, porque la segunda parte del slogan es un suicidio. Por lo tanto, creo que eliminar la parte de la fuerza del slogan es el comienzo para inculcar el propósito nacional de estimular en todas las circunstancias el uso de la razón. Quizás en unas cinco generaciones de mayor humildad declarativa, tus razonables ideas sobre el Huáscar -que endoso con fervor- serían mayoría en El Termómetro.

5:12 PM  
Blogger fpaulsen said...

perdón por el doble post

5:18 PM  
Blogger Alfredo Sepúlveda said...

Naturaleza humana muchachos. A mí no me gusta el lema tampoco, pero lo veo tan difícil de cambiar como "Honi soit qui mal y pense" (maldito aquel que piense mal, en el escudo del Reino Unido), o "q'un sang impure abreuve nos sillons" (que una sangre impura dé de beber a nuestros surcos, canción nacional francesa), o el "Deutschland, Deutschland über alles,
Über alles in der Welt", (Alemania, Alemania sobre todos; sobre todos en el mundo, aunque en rigor es una estrofa del himno alemán que no se canta).
En todo caso, el lema chileno me recuerda mucho -es un decir, soy apenas un intelectual de wikipedia- al de las Islas Mauricio, otro pequeño país con grandes ínfulas: "Stella Clavisque Maris Indici" (estrella y llave del océano índico).
En todo caso les recuerdo que al "por la razón o la fuerza" lo antecede el viejo "aut concilio, aut ense" -por la razón o la espada- el viejo lema de la época de la guerra de la independencia.

5:54 PM  
Blogger Bruno Córdova said...

Y ahora se viene el affaire Schwarzenegger. Otra prueba de nacionalismo rancio. Schwarzenegger hace con la fruta californiana lo mismo que hacemos con la leche chilena versus la argentina, mediante las ya conocidas salvaguardias. El mismo chovinismo aquél que nos hace enfurecer cuando Bolivia no decide comerciar el gas con Chile y sí lo hace con nuestros vecinos a precio preferencial.

Bruno C.

6:42 PM  
Blogger gonzalo said...

La guerra de don Isidoro en versión Edwards.

6:47 PM  
Blogger gonzalo said...

mira, estoy escribiendo una serie de artículos sobre mujeres periodistas, para mi blog http://crecersindios.blogspot.com


ti blog es muy potente y me encantaría escribir sobre él.

tienes algún reparo u objeción. no me gustaría atropellar sensibilidades.

6:56 PM  
Blogger Rodrigo said...

En el pueblo peruano de La Concepción, en el que tuvo lugar la más simbólica derrota de la infantería chilena en la Guerra del Pacífico (allí murieron Ignacio Carrera Pinto, tres oficiales y 73 hombres) aún están los restos de los soldados chilenos, con sus tumbas cubiertas de insultos, pintadas y graffitis.
los corazones de los cuatro oficiales fueron sacados de su pecho, mantenidos en formol, trasladados a Lima y luego depositados en la Iglesia de la Matriz de Valparaíso. Pero las osamentas de los miembros de la IV compañía del regimiento Chacabuco siguen allí.
El ejército chileno, cada vez ha pedido repatriar los cuerpos, recibe la misma respuesta: primero el Huascar.

7:09 PM  
Blogger Rodrigo Pinto said...

Buen aporte, Alfredo. Habría que tratar de dotar al dichoso lema con otros contenidos, pero no se presta mucho para eso. A mí me parece que hay que trabajar desde mucho más abajo. Los contenidos relativos a los derechos humanos que se han introducido en los programas de básica y media deberían incluir un capítulo especial sobre chauvinismo y patrioterismo. Mis niños llegaron un día de su colegio –uno de los más progre de Santiago- diciendo que “boliviano” era un garabato. Ahí es donde hay que trabajar y luchar contra los prejuicios, pero, como dice Paulsen, faltan unas cinco generaciones para que esos contenidos pasen a ser un sentido común.

Y sin duda que un gesto como el que propone Juan Ignacio sería muy oportuno para marcar simbólicamente la arremetida contra el chovinismo. Si es a través de un intercambio, a partir de lo que señala mi tocayo sobre los soldados de La Concepción, mejor aún. Si el Huáscar no puede navegar, se puede transportar.

12:15 PM  
Blogger Alex said...

Una precisión para el buen comentario de Alfredo:
El "Deutschland Deutschland über alles" no es una estrofa que no se canta del himno alémán, como en Chile la de los "valientes soldados", sino que es la versión que impuso el régimen nazi para el "Einigkeit und Recht und Freiheit" (Unión, derecho y libertad) tradicional de los germanos.
Mar para Bolivia, Huáscar para Perú y dejémonos de patrioterismos absurdos. ¿Se acuerdan cuando fue todo Santiago a apedrear la embajada de Brasil, porque el Cóndor Rojas había recibido una "imperdonable agresión" con una bengala?

6:17 PM  
Blogger avial said...

JI, uff qué lamentable que los asiduos al medioblog no hayamos sintonizado el Termómetro ese día. Está claro que el 10,5% habría subido. Hace un par de meses en una comida en la casa de un marino amigo de altísimo rango tuve la desubicada idea de proponer lo mismo...devolver el Huáscar, un gesto que me parece tremendamente valioso para con los peruanos y que no empaña el reconocimiento respetuoso que le debemos a nuestros héroes. Buscando más argumentos intenté explicar que nada ennoblece más a la patria que darse el lujo de tamaño acto de generosidad... Mi comentario tuvo poco eco, salvo insinuar que me había pasado de pisco sours...y a esas alturas no tuve personalidad para reconocer que admiro a Miguel Grau desde muy joven, más bien desde el día en que leí la carta maravillosa que le mandó a doña Carmela Carvajal."...Deplorando sinceramente tan infausto acontecimiento y acompañándola en su duelo, cumplo con el penoso deber de enviarle las, para usted, inestimables prendas que se encontraron en su poder y que son las que figuran en la lista adjunta. Ellas le servirán indudablemente de algún pequeño consuelo en medio de su gran desgracia, y para eso me he anticipado a remitírselas..." Hoy suena harto siútica, pero igual puchas que es linda!!!!

12:44 AM  
Blogger juan ignacio correa said...

Andrea, te quiero mencionar que es imposible devolverlo, pues si se mueve se hunde. Por eso, opté por la soberanía compartida.

10:13 AM  
Blogger Alfredo Sepúlveda said...

Estimado Alex:
Me hiciste investigar más. De acuerdo a mi investigación, la frase viene de 1841 y tomó como melodía una composición de Joseph Haydn de 1797. Bajo esa luz, debe referirse no a que Alemania va a conquistar el mundo, sino que Alemania está sobre los regionalismos (Bavaria, Sajonia, etc) - concepto bien revolucionario en esa época en que Alemania como tal no existía.
En efecto, fue el himno nazi y luego se prohibió.
Sin embargo, el himno alemán de hoy es la misma "canción", digamos, pero en su tercera estrofa: es ella la que empieza "Einigkeit und Recht und Freiheit".
Pero la primera estrofa, verboten desde luego, empieza "Deutshland uber alles". No se canta no tanto por eso, sino porque hace referencias a complejos pasados geográficos -digamos, etnográficos- de Alemania: dice "Von der Maas bis an die Memel,
Von der Etsch bis an den Belt" ("desde Maas (en Bélgica) al Memel (en Rusia y Lituania), desde el Etsch (entre Austria e Italia) al Belt (en Dinamarca)).
Todo en http://www.brandenburghistorica.com/page5.html

10:35 AM  
Blogger Angélica Bulnes S. said...

¿Y no hay varios miles de libros que se trajeron de la Biblioteca Nacional de Lima para la Guerra del Pacífico?

11:01 AM  
Blogger Rodrigo Pinto said...

Este blog del peruano Juan Carlos Bondy reproduce un artículo de Marcelo Mendoza publicado en el difunto Diario 7. No lo leí en su momento; me parece que tuvo muy poco eco en otros medios y el tema, por ahora, duerme.

http://juancarlosbondy.blogspot.com/2006/04/el-saqueo-la-biblioteca-nacional.html

12:15 PM  
Blogger colectivohistoria-presente said...

Efectivamente, después de la ocupación de Lima por las tropas chilenas, muchísimos libros y documentos fueron llevados a Santiago... entre otros "botines de guerra". Respecto de la Batalla de La Concepción, en el Museo del Carmen de Maipú hay varias cartas del subteniente Arturo Pérez Canto, que murió en dicha batalla a los 18 años; en sus cartas Pérez Canto cuenta cómo salían grupos de soldados chilenos a matar "cholos" (lo dice literalmente) en la campaña de la sierra. Pareciera ser que la única forma que Chile conoce para generar sentimiento nacional (si es que eso existe) es por oposición. Lamentable.

1:17 PM  
Blogger TantoGusto said...

Peruvian people también reclama un reloj que está en la Biblioteca. Es sabido que la sala Medina de la biblioteca no superaría una auditoría de propiedad de los volúmenes. Creo incluso que durante la administración lagos se tuvo que cancelar una ceremonia binacional en la biblioteca por el peligro de que los reclamos fueran reflotados. Bueno, supongo que esto sale en el artículo recomendado por el señor Pinto así que estoy hablando demás.
Lo que me provoca curiosidad es la gente con la que se juntan tus lectores media blog, porque francamente yo no tengo ningún amigo que quiera que se detenga un segundo a defender la mantención del huáscar en Talcahuano. Y si alguno lo piensa, se lo calla con culpa.
Lo que me parece sugestivo es la exploración de la estética del monumento milico. La idea del monolito como reliquia, el busto de la plaza, el pedestal de cemento blanco rodeado de acacias con el tronco blanco, como pantalón tres cuarto. El nacionalismo intenso de retén, la idea del adorno patrio, de la charretera de bronce, el museo subterráneo de la plaza Sotomayor y la conservación de vísceras o momificaciones como gesto de trascendencia del héroe. En esa línea se inscribe el Huáscar pero revisitado por la visión Cema Chile de "lo bonito", con blonda, en crochet o repujado. La vitrina kistch de victorias pasadas en medio de las aguas contaminadas de Talcahuano. La visita guiada, la carta de Grau y doña Carmela resignada a que el hombre no volviera. Las Bronte/Austen mestizadas en low budget. Es enternecedor. Contrasta querida Media Blog las esculturas de Lola Mora en Buenos Aires (una Rebeca Matte con más presupuesto y mejor ciudad) con la proliferación de monolitos en Chile. El patriotismo es un ejercicio de conductas aisladas (el salto de Prat), de gestos de agresividad (el apedreo de la embajada de Brasil), de resentimientos (la muerte del Tte Merino) y tarde mal y nunca de alegría o alguna pequeña muestra de belleza.

Besos miles
TG

1:36 PM  
Blogger Villalobos said...

La alusión de TG a Prat me hizo pensar una vieja discusión que tuve en el sur, donde concordamos con varios que la mayoría de nuestras efemérides conmemoran derrotas o hechos directamente pelotudos.
Vamos viendo:
La muerte de Caupolicán, el arrase de Santiago, el desastre de Rancagua (del cual uno suele saber mucho-mucho más de Maipú, donde se supone que le dimos la huasca a los godos), el asesinato de Portales, el suicidio de Balmaceda, la Concepción, Iquique, la matanza del Seguro Obrero (una efeméride negra, pero efeméride al fin y al cabo).
El Huáscar es retenido no por memoria histórica, desde luego, sino por un afán revanchista que se alimenta del supuesto 'sacrificio heroico' de Prat: uno de los héroes más bizarros del continente y que pasó a la historia por intentar un acto tan pelotudo e inútil como saltar al abordaje de un acorazado a mano pelada. Por favor.
Es raro, tenemos triunfos históricos súper valiosos en el sentido militar, como las batallas donde participó Latorre en la guerra del pacífico, pero nadie las conoce. De Manuel Rodríguez todos sabemos que era un pícaro y que lo mataron a traición -perpetuando desde entonces nuestra autoimagen de rotos sufridos- pero de las cosas que hizo bien, nadie sabe nada.

2:23 PM  
Blogger GB said...

Actitudes como apedrear una embajada o pifiar la canción nacional de otro país en un partido de fútbol son las típicas muestras de estupidez colectiva pueblerina que me recuerdan, en cierto modo, a esas películas de terror antiguas en que los aldeanos partían con antorchas a quemar el castillo de Frankenstein. Por otro lado, creo que una actitud refleja es esa santurronería progre que le da tanta importancia a gestos como devolver el Huáscar o cambiar el lema del escudo (“orden” y “progreso” son precisamente las dos palabras que NO asocio con Brasil pero, francamente, ¿qué importancia tiene?) como si de esas muestras de cariño de tarjeta Village dependiera mejorar las relaciones diplomáticas de un país. Si es que es por eso, ¿por qué mejor no hundir el Huáscar? La única forma en que ese odio tradicional entre chilenos, peruanos y bolivianos se debilite va a ser, tal como ya dijeron otros, con el paso del tiempo.

Tampoco entiendo esta obsesión de autoflagelarse y criticar las muestras de patrioterismo chileno como si las otras partes en el conflicto no actuaron (ni lo sigan haciendo) de forma igualmente chauvinista. Desgraciadamente, parte de la identidad de los países se define en el imaginario popular a través de la guerra. Eso es un hecho de la causa y no un mal que aflija solamente a Chile.

De todas formas, es muy poca la gente que en verdad le da importancia a esto de reforzar el orgullo patrio por medio de insultos a los supuestos enemigos. Por cada tipo que pega un afiche anti-peruano mal escrito cerca de la Plaza de Armas (hechos aislados que suelen presentarse en los medios como actitudes generalizadas) hay literalmente miles de chilenos y peruanos que trabajan juntos todos los días. Hace como un mes leía en El Mercurio que el año pasado algo así como 90 mil peruanos cruzaron la frontera ilegalmente. ¿Por qué? Porque más allá de preocuparse por los odios que les dicta un manual de historia lo que les interesa es tener mejores oportunidades económicas y mantener a sus familias. Es decir, cosas bastante más importantes que hacer una relectura en clave patriotera o en clave progre (igualmente ridículas las dos) del Combate Naval de Iquique.

2:41 PM  
Blogger Cabro Gamarra said...

Perú y Bolivia,son las hermanastras de nuestro país que en este caso es la Cenicienta,no importa cuanto hagamos por amigarnos y reconciliarnos siempre van a odiarnos,ahora Venezuela viene a ser la madrastra.
Mientras tengamos los zapatitos de cristal,dejemos no más que nos odien.

5:38 PM  
Blogger Alfredo Sepúlveda said...

Como estoy sobre el tema de la construcción mítica de la historia -estoy escribiendo una bio de O'Higgins- me permito unas reflexiones.
1. Tenemos tantos héroes -monumentos, momias, plazas- porque en el fondo no tenemos héroes. El proceso de independencia tuvo mucho de fortuito, y ciertamente contó con las voluntades de ciertos caudillos (Carrera, O'Higgins), pero de "gesta" tuvo bien poco y fue resistido digamos que por la mitad de la población, que quería seguir siendo colonia. Una anécdota: después de la batalla de Cancharayada (esto es antes de Maipú), cuando en Santiago se corrió el rumor de que O'Higgins y San Martín habían muerto, no les explico la de cartas que prominentes santiaguinos le escribieron a Osorio (el general realista, yerno del virrey del Perú) intentando congraciarse con él. Después de Maipú San Martín interceptó ese correo y quemó todo: la idea era no joder más con quien estuvo a favor y quien en contra. La propia participación de O'Higgins en el proceso es importante, pero no fundamental: el hombre fracasó en lo que se llama "Patria Vieja" (bueno, él le echó la culpa a Carrera y Carrera a él), pero después se alió con los argentinos y cruzó Los Andes no como un par de San Martín, sino como un subordinado. Tuvo una discutida participación en la batalla de Chacabuco (casi la caga), no pudo tomar Talcahuano, casi lo matan en Cancharayada, llegó herido y tarde a Maipú, y su gobierno fue una dictadura bien desastrosa, que termina con una casi guerra civil: por suerte le cae el alcachofazo y abdica y se va a Perú. Y todo en Chile se llama "Bernardo O'Higgins". Con esto no menosprecio a mi biografiado, eh: al menos es una de las dos personas que mantiene durante todo el proceso la idea de la independencia, es decir, que no duda de la causa ni entra en componendas (el otro es, justamente, Carrera). Sin embargo, al lado de San Martín o Bolívar, que son unos monstruos, su figura, por ser diplomático, es más pequeña.
Me parece que han sido los historiadores los que han interpretado los hechos de un modo que le convenga a la construcción de una suerte de mito fundacional de la república: estos hombres prístinos que nos dieron la libertad. Ni tan prístinos, ni tanta libertad.
2. En relación a Perú otro detalle. El proceso de la independencia fue uno que tuvo más que ver con Perú que con España. Toda la campaña de la patria vieja se libra contra el virrey y su idea de que es él la continuación de Fernando VII. El bando realista se compone de muy pocos españoles, bastantes peruanos y muchísimos chilenos de Conce, Valdivia y Chiloé. La composición tampoco cambia mucho después, en la "patria nueva", con Fernando VII reinstalado en el poder.
Luego, la "Escuadra Libertadora" es vista en Perú como una invasión chileno-argentina, y es una suerte de revancha nuestra por todo el polvo que las fuerzas del virrey nos hicieron tragar años antes: es la primera vez que la guerra llega a Lima. Además, el bando patriota en Perú era pequeño y no muy entusiasta: Torre Tagle, gran amigo de O'Higgins, se pasa de los patriotas a los realistas. Lo mismo hace Riva Agüero, en competencia con Bolívar, que venía desde el norte...
Y luego los volvemos a invadir para la guerra contra la Confederación (Andrés de Santa Cruz fue amiguito de O'Higgins, claro que ahí a los peruanos tampoco les gustaba mucho Santa Cruz). Y luego les tomamos Lima. Entonces creo que con Perú tenemos asuntos atávicos que pendientes y que vienen desde la colonia: es una suerte de disputa contra el padre -o el tío, o el tutor- más que entre hermanos.
Ok, disculpen la lata.

5:43 PM  
Blogger Angélica Bulnes S. said...

GB: ayer discutía con un amigo que me decía que la política está hecha de símbolos. Debe tener razón porque mira tú la aprobación que tiene Lagos, el presidente más bueno para el simbolismo que hemos tenido en el último tiempo, así es que sí, capaz que serviría devolverles los libros, ya que el Huáscar no se puede.

7:36 PM  
Blogger GB said...

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12:15 AM  
Blogger GB said...

Tienes toda la razón. Estoy de acuerdo con eso y con que la historia se construye en parte en base a esos mitos. Lo que me pasa es que veo una contradicción en quienes le restan importancia a símbolos que no les gustan o les parecen ridículos como el salto de Prat, la captura del Huáscar, etc. pero a la vez creen que gestos simbólicos tales como devolver el Huáscar o cambiar el lema del escudo por algo con menos calorías sí serían buenos. Para mí es más fácil aceptar el hecho que la historia no fue políticamente correcta y si hay algo que hoy repugne a nuestra mentalidad más tolerante, es mejor repararlo construyendo a futuro que tratando de pasteurizar el pasado.

1:45 AM  
Blogger fpaulsen said...

Curioso razonamiento. Supone que un acto simbólico histórico -salto de Prat, captura del Huáscar- que crea la mitología nacional, se deshace con otro acto simbólico posterior, que obedece a la evolución de la sociedad, no a una intención de reescribir esa historia.
¿Desapareció Torquemada por el reconocimiento papal de los horrores de la Inquisición? ¿Se enseña que no hubo campos de concentración en EEUU para prisioneros estadounidenses de origen japonés, durante la II Guerra Mundial, sólo porque Bill Clinton, 50 años después, les dio a sus descendientes un estipendio simbólico y declaró monumento nacional uno de esos campos?
Creo que no hay que confundir la simbología del presente, cuando es reflejo de una renovada apreciación colectiva, con la historia y sus mitos, que siguen enseñándose desde esa óptica. Para muestra, el Caupolicán del cerro Santa Lucía. Un "araucano" ataviado con cintillo de plumas y aros gigantes en la orejas (¿?), al que visitan miles de estudiantes cada año, leyendo en la placa del pedestal que se trata del mismo toqui que sostuvo en alto el enorme tronco por tres días y murió sentado en la pica, sin proferir sonido de queja. Si se revelara la verdad, que esa estatua es un homenaje del escultor Nicanor Plaza, que en 1863, en París, quiso homenajear al Ultimo de los Mohicanos, pero ni los gringos ni los franceses le dieron bola, por lo que embarcó la estatua a Chile, donde se le puso una placa que decía Caupolicán, y ahí está hasta el día de hoy. Si se revelara la verdad, sólo porque hemos aprendido a decirla sin verguenza, ¿minimiza aquello al toqui, su mito y su lugar en la historia de las guerras de Arauco?
Creo que hablaría más de la madurez de la sociedad chilena del siglo XXI que de lo que pasó en el XVI.
En todo caso, no habrá drama GB. Estamos muy lejos de "pasteurizar" los símbolos históricos. Seguimos prefiriendo creer que los araucanos son como el Caupolicán del Santa Lucía.

1:57 AM  
Blogger Villalobos said...

Esa bio de O'Higgins va a estar buena.

9:43 AM  
Blogger GB said...

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12:53 PM  
Blogger GB said...

Nunca dije que un gesto fuera capaz de “deshacer” un gesto anterior pero ¿acaso no es esa la intención de cosas como modificar el lema del escudo? No sé si realmente lo logren pero, ¿cuál sería el motivo de estos cambios sino reemplazar un mito por otro que se adapte a las nuevas sensibilidades? Es cosa de opinión, pero la verdad no creo que estos gestos respondan a una evolución de la sociedad (y si es una evolución, es un proceso que sólo afecta a quienes les ofende este tipo de cosas. Creo que a la mayoría no le va ni le viene, pero puedo estar equivocado).

Estoy de acuerdo con que el lema “por la razón o la fuerza” es evidentemente ridículo a la luz de los hechos y todos saben que como amenaza velada sólo podemos aplicarla en forma selectiva. A los mismos “patriotas” que a nombre de la “soberanía” se resisten a dialogar con Bolivia parece no ofenderles que Exxon operara la Disputada de Las Condes por décadas sin aparentemente pagar los impuestos que le correspondían. ¿Cuándo hay que hacer valer la soberanía y cuándo no?

Con lo que no estoy de acuerdo es con gastar tiempo y energía en gestos que no producen absolutamente ningún cambio. El argumento para devolver el Huáscar cae a mi juicio en esa categoría. A nivel individual, alguien que odie a los peruanos por ser peruanos o los chilenos por ser chilenos no va a cambiar de parecer por un gesto. Su problema es más profundo y no tiene que ver ni siquiera con una lectura errada de la historia. A nivel diplomático, pienso que hay medidas harto más efectivas para armonizar las relaciones entre los países que perpetuar esta obsesión fetichista por un barco.

Creo que en definitiva son los hechos concretos los que cambian la historia y no estos actos testimoniales. Un ejemplo es lo que pasó el miércoles en New Jersey, donde la Corte Suprema resolvió que las parejas homosexuales tienen los mismos derechos que las heterosexuales y fijó un plazo para que la legislatura modifique las leyes y permitan una unión civil gay. Lo que no hizo, claramente para no meterse en mayores problemas, fue pronunciarse si estas uniones debieran ser llamadas “matrimonios” o responder a otro nombre como en Vermont y así no ofender a los que creen que el matrimonio es sólo entre un hombre y una mujer. Como sea, lo concreto es que ahora estas uniones van a ser legales y el nombre al que respondan (en definitiva, un símbolo más) es tan irrelevante a la luz de los hechos como cualquier otro gesto.

12:58 PM  
Blogger Villalobos said...

Epa, GB, no es tan así. No es "irrelevante" cómo les llamen a esas uniones. Y la sabia decisión de la Corte de no imponer el nombre no quiere decir que esa sociedad no deba discutir a fondo y pelear por cómo le llaman al coso.
En Chile, en otra escala, se dio una discusión similar -y se sigue dando- entre quienes dicen dictadura o gobierno militar, entre quienes dicen el general Pinochet o este-conche-su-madre. Pasaron años de democracia para que alguien en El Mercurio escribiera "dictadura" (creo que de hecho no se volvió una regla) y a mí hace poco me invitaron a irme de una casa por decir "Pinochet" a secas.
Las sociedades se hacen con símbolos y gestos e ideales, al final. Que estemos viviendo tiempos mediocres donde los gestos de los políticos no tienen eco ni autoridad no implica que no puedan volver a pesar históricamente.
Y el famoso barco podría devolverse a Perú sin tanto boche, cediéndoles el control sin mover el trasto de donde está. Sigue siendo un botín de guerra, sigue siendo una vergüenza y sigue recordándonos por contraste la actitud de Grau, que le mandó a la viuda de Prat todas las chucherías que portaba el difunto "héroe".

4:36 PM  
Blogger Cabro Gamarra said...

Bravo Villalobos o Maricóndemierda?

8:09 PM  
Blogger Tomás H. said...

Para qué voy a decir que no estoy de acuerdo con casi nada de lo que aquí se ha dicho. Sería bastante largo. Pero en fin, en mi blog habrá un post sobre esta interesante discusión. Salud.

5:03 PM  

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