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Monday, December 18, 2006

Estos locos belgas
Por Alfredo Sepúlveda

La última vez que Bélgica concitó la atención del mundo fue para la tragedia de Heysel, en 1985, cuando 39 hinchas de fútbol murieron aplastados por culpa de los hooligans ingleses. Aunque la sede de la Unión Europea está en Bruselas, las noticias que salen de allí hacen referencia al continente y casi nunca al país anfitrión.

La semana pasada, sin embargo, Bélgica se coló en la agenda mundial porque el canal estatal RTBF –señal de habla francesa- hizo un tremendo despliegue con una noticia falsa: la de que la región de Flandes –de habla holandesa- se independizaba del país, dejando solos a sus conciudadanos qui parlent francais. Se trataba de un documental falso, pero los espectadores se enteraron de esto seis minutos después de que la emisión del programa comenzara (con un fugaz crédito "ceci c'est une fiction"). La puesta en escena contó con periodistas de verdad como François de Brigode –el Amaro belga- que se prestaron para la chanza, que incluía despachos “en vivo” desde el parlamento “rebelde”, escenas de celebraciones en las calles y una confusa secuencia en que la familia real belga dejaba el país (aquí una versión de nueve minutos). Sin embargo, a otras secuencias como la de unos policías francófonos que van a inspeccionar la nueva frontera, se les notaba demasiado montaje como para que el asunto fuera tomado en serio. Tal vez por la presencia de profesionales en el juego fue que nueve de cada diez personas que vieron la emisión creyeron al principio que era verdad.

El asunto no es solo un chiste. En Bélgica existen tensiones subterráneas entre el norte flamenco (próspero) y el sur francófono (menos próspero). El norte, dado que es más rico, quiere más autonomía. El sur, como es más pobre, es en general partidario de la unidad. Con todo, la emisión cayó como patada en el estómago en el norte: muchos pensaron que los francófonos estaban haciendo una caricatura de sus demandas políticas. La especulación de que detrás de esto estaba la mano negra del partido nacionalista y derechista flamenco Vlaams Belang no se dejó esperar.

El director de la estación, Jean-Paul Philippot, ofreció excusas a los espectadores. ¿Pero cómo uno se excusa de algo así? “El objetivo de la RTBF no era ciertamente jugar con las emociones y los elementos más pasionales de los telespectadores”, explicó Philippot en una concurrida conferencia de prensa después de la emisión. “Lo que se quería, a través de un lenguaje moderno, la docu-ficción, era tratar un tema que está en el corazón de las preocupaciones de los belgas. Y proponer una interrogante a los ciudadanos”.

El director de información y ética de la RBTF dijo que los mecanismos para evitar que la población confundiera esto con algo real sí se tomaron: un logo especial, una explicación antes de la emisión y un call center para recoger las opiniones de los telespectadores.

En todo caso, Philippot pidió las excusas correspondientes. Después de haber escuchado al director, el Consejo de Administración de la RBTF decidió no aplicar sanciones contra él, aunque reconoció errores importantes en la emisión. “Desde el comienzo de la emisión, una señalética más clara debió haber advertido al telespectador que se trataba de una ficción: esto ha quedado establecido de manera insuficiente y muy tarde”, señaló el Consejo. El organismo pidió que la estación implementara rápido un Comité de Deontología y una reglamentación estricta sobre la presencia de periodistas reales en este tipo de programas.

Tal vez una de las consecuencias más inesperadas del asunto recayó en la prensa escrita. El diario Le Soir hizo un llamado público “a sus amigos flamencos” para vencer los prejuicios. El diario Standaard, de habla holandesa, recogió el guante. El resultado es que antes de las próximas elecciones legislativas, periodistas de los dos periódicos se van a hacer artículos en conjunto sobre el futuro del país. Le Soir hizo un dossier muy bueno del tema.

3 Comments:

Blogger GB said...

Lo primero que se viene a la cabeza con esta historia son las reacciones que causó la emisión radial de “La Guerra de los Mundos” hecha por Orson Welles en los años 30. Por otro lado, los comentarios son parecidos a lo que pasó hace unos meses en EEUU con el documental falso “Death of a President”, que trata sobre el asesinato de Bush en una convención en Chicago el 2008. Acá siempre se presentó como una obra de ficción, pero las reacciones indignadas son similares a las de Bélgica. Los partidarios de Bush calificaron la película como propaganda, mientras que algunos fueron más lejos y acusaron al director de incitar actos terroristas.

Es interesante que algo así haya pasado en Bélgica, donde las leyes sobre el límite entre libertad de expresión y lenguaje discriminatorio son bien estrictas. El partido que mencionas, el Vlaams Belang, es la reencarnación del partido separatista Vlaams Blok, que hace unos años fue forzado a disolverse por la corte tras condenársele por su retórica discriminatoria. Al parecer, en la sociedad belga se asocia a los separatistas con la extrema derecha, pese a que se trata de uno de los partidos más grandes del país. En un país con esas leyes, parece bastante arriesgado emitir un documental, falso o no, que se pueda interpretar como pro-separatista.

12:50 PM  
Blogger elperiodisto said...

Más que recordarme "La Guerra de Los mundos", pensé en Borat.

1:06 PM  
Blogger Andres Palma said...

MEGA estrenará el próximo año el formato de docu-ficción

11:10 AM  

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