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Wednesday, October 25, 2006


Se comieron el oro

Las cosas en la prensa nacional no están como para andar pasando noticias por alto, sin embargo, eso fue justamente lo que le pasó a La Tercera con las informaciones que hablan de que Pinochet tenía guardada una montaña de oro en Hong Kong, que sí fueron tema en El Mercurio y portada en La Nación.
Al director de La Tercera, Cristián Bofill, le produjo tanta molestia quedarse abajo, que despidió a Malú Urzúa, la periodista a cargo de cubrir el caso Pinochet. Esto porque según dicen no fue una noticia de último momento sino que los rumores se empezaron a escuchar ayer a la hora de almuerzo razón por la cual deberían haber llegado al diario. Por eso mismo, actualmente los periodistas de ese medio andan todos de cabeza reporteando el tema.

31 Comments:

Blogger Jorge Enrique Díaz Pérez said...

Pobre Malú ¿no? Siempre el hilo se corta por lo más fino...

9:00 PM  
Blogger Maza said...

Es interesante esto: hoy el banco aludido salio a desmentir la nota. Aún es temprano para saber la verdad, pero en el caso hipotético que todo haya sido un rumor... ¿acaso no hubiera sido un acierto no llevar la nota? Apuesto 10 lucas que mañana La Tercera va por el desmentido. El orgullo es grande.

12:17 AM  
Blogger Angélica Bulnes S. said...

Tenías toda la razón. La Tercera viene hoy por el desmentido, pero no estoy de acuerdo con eso de que en el caso de que todo sea un rumor, haya sido un acierto no llevar la nota. Igual era mejor contar que esa infomación andaba circulando y que hasta el consulado había llegado los papeles.

11:02 AM  
Blogger colectivohistoria-presente said...

El desementido no ha llegado hasta El País de España; ese medio publicó durante 2 días seguidos (miércoles y jueves) que el gobierno de Chile confirmaba la existencia del oro de Pinochet. Recién hoy aparece una pequeña nota en dónde se habla de la orden de investigar recibida por el juez Juan González y de la cautela del gobierno. Entiendo que un caso de esta naturaleza debe ser informado, pero también creo que hay que remitirse a los hechos y a las declaraciones de los involucrados en la noticia.

4:14 AM  
Blogger Alfredo Sepúlveda said...

Buena discusión, directo al centro de la disciplina: ¿Se deben publicar rumores? A juzgar por lo que pasó, en Chile sí. No solo se puede, sino que se debe. Otra pregunta: la existencia de un papel, ¿transforma el rumor en otra cosa? Respuesta: a juzgar por lo que pasó, sí. Otra pregunta: ¿es una noticia que un rumor exista?

9:59 AM  
Blogger Jorge Enrique Díaz Pérez said...

Respondiendo los comentarios de Alfredo, me parece que en este caso el contexto es fundamental. Justo cuando la olla en Chiledeportes se destapa (por enésima vez) sale el canciller, a primera hora del día, con esta "noticia".

Estoy de acuerdo en publicar rumores, diciendo que se trata de rumores. Señalando todos los antecedentes que se tienen a la mano (en este caso el documento entregado al consulado chileno en Los Angeles entiendo).

En 24 Horas, Mónicas Pérez entrevistó al Presidente del CDE y el tipo fue muy cauto en el uso de los verbos y no salió del condicional: podría, supondría, etc...

A todo esto, hoy el Pato Navia destrozó a Foxley, uno de los que sale más mal parado después de todo esto ¿no? Habrá harto que leer el domingo.

Saludos,

10:12 AM  
Blogger Angélica Bulnes S. said...

No estoy de acuerdo con ustedes. Acá no se trataba de publicar rumores. Efectivamente había una serie de papeles que decían que Pinochet tenía 9 mil kilos de oro, documentación que llegó al consuladod e Chile y siguió d ela Cancillería a los tribunales. Otra cosa es que los papeles resulten ser falsificaciones, pero de que había una investigación, había.

10:54 AM  
Blogger Tomás H. said...

Tratando de responder a Alfredo, creo que:
a) pueden publicarse rumores siempre y cuando se publiquen como tales. Entiendo por esto todo lo contrario al titular de lun el día jueves.
b) Un papel puede transformar el rumor en otra cosa, pero el papel tiene que ser investigado, de dónde salió, a quién le interesa que salga "ahora", dónde está el original, etc. Si no existe esa investigación, creo que sigue siendo un rumor.
A lo tercero, creo que el rumor puede ser noticia, pero puede serlo en dos sentidos: (i) que efectivamente existan datos serios que avalan el rumor o (ii) a falta de datos serios que lo avalen, más interesante es entonces el origen del rumor, y los intereses que se ocultan detrás.
En este caso, los papeles eran muy dudosos: el CDE se demoró medio día en negar su veracidad, y al gobierno le tomó ¡diez días! evaluar que eran "serios" y "fidedignos". Por lo mismo, cabe dudar de dichas "investigaciones". Raro. Salud.

1:21 PM  
Blogger Alfredo Sepúlveda said...

Entiendo el punto de Angélica: los papeles existían y eso motivó el movimiento de la máquina periodística. Y tal vez en virtud de la "sana competencia" entre los medios, sí es noticia...
Pero permítanme hinchar las esféricas. Cuando la gente nos grita "¡digan la verdad, mierda!", ¿no se refiere justamente a que chequeemos antes de publicar/emitir?
Yo, después del chequeo, y entendida la falsedad del asunto, aún veo una gran historia que no sé si salga en alguna parte: quién estuvo detrás de la maniobra. ¿Estamos aprendiendo de Bush? ¿Tiene la Concertación su propio John Rendon? ja ja.

2:58 PM  
Blogger Rodrigo said...

Yo creo que las distinciones semánticas ayudan aquí. En rigor, la existencia de la documentación no es un rumor, sino un dato fáctico. Existen, fueron entregadas por un tal Kevin Shari al broker Al Landry (que no es igual a Laundry, ni tampoco es Al Bondi), que las envió al consulado, y este a la embajada en Washington, y luego a Santiago y después -con una inexplicable tardanza de 11 días- a la Corte.
Que si Pinochet tenía 9 millones de toneladas de oro, es una versión: está ahí, tiene entidad, pero no se ha probado cierta.
Si la prensa no pudiera publicar versiones, su trabajo sería casi imposible (Algunos, por cierto, afirman que SOLO publica versiones, y que las versiones se imponen no por ser ciertas, sino en función de quién las impulsa. Pero esa es otra discusión).
Saludos

3:43 PM  
Blogger Rodrigo Pinto said...

Pero hay algo que objetivamente es noticia, independientemente de la veracidad final de la denuncia, y es que la Cancillería presentó documentos ante los Tribunales de Justicia y pidió que se investigue.

En todo caso, si alguien tiene un par de lingotes de oro y quiere venderlos a través de Kevin Shari, sólo tiene que entrar a la siguiente página y pagar la módica suma de 20 dólares.

Trade: Bullion Wanted
29 November 2005:

We are in the market to purchase AU bullion, kindly forward FCO, GLD
hallmarked or in Doary bars.
We are willing to sign NCND
Thanking you
Best Regards
Kevin Shari
Click here to email

http://www.gbn.co.za/tradeenq.php?page=27&PHPSESSID=aaccb169c478189c5cc580cddfa12f2d

4:12 PM  
Blogger Tomás H. said...

Complejo lo de Rodrigo porque entonces, ¿basta con que alguien falsifique un papel para que el "rumor" se convierta en hecho"? Sin duda, el límite de la distinción es fino y complicado. Salud.

4:24 PM  
Blogger juan ignacio correa said...

Los periodistas no están para decir la "verdad".

La libertad de expresión no es compatible con la idea que únicamente se puede informar sobre hechos "verdaderos".

Es obvio que si sólo se aceptan las noticias sobre hechos "verdaderos" se incorporaría en la definición de la libertdad de expresión un elemento ideológico, que desvirtuaría esta libertad.

No hay instrumentos jurídicos que permitan distinguir con certeza entre las opiniones "valiosas" o "verdaderas" y las que no lo son.

De ahí que no es casual que sean precisamente los órdenes totalitarios los que incluyan ese tipo de reservas al definir la libertad de expresión.

La libertad de expresión siempre es compatible con la equivocación.

Ni la propia ciencia, cuyo objetivo específico sí es la "verdad", está excluida del error. Por el contrario, el avance científico se produce generalmente mostrando que las teorías hasta entonces aceptadas eran erróneas.

Si a los medios de comunicación se les exigiera como requisito de validez que fuese “verdad” lo informado, esta imposición sería inconstitucional al afectarse en su esencia la libertad de expresión.

¿Podría alguien informar u opinar con libertad, si siempre se estuviera obligado a decir la "verdad"?

7:41 PM  
Blogger Jorge Enrique Díaz Pérez said...

En Cooperativa el broker confirmó que los docs son verdaderos, no falsos...

9:38 PM  
Blogger Tomás H. said...

El deber del periodista es, siempre, decir la verdad, apoyado en sus investigaciones. Otra cosa es que pueda equivocarse, nadie está libre de eso. ¡pero algún vínculo debe tener "el oficio periodístico" con la verdad! ¿no les parece? Salud.

6:14 AM  
Blogger juan ignacio correa said...

Tomás Huerta está completamente errado. Al menos desde 1964, tras el caso NEW YORK TIMES CO. vs. SULLIVAN, dejó de ser un deber publicar la "verdad". Sobre el particular y por foortuna, no hay dos opiniones, salvo la de Huerta.

Hasta esa remota epoca, se sancionaba la publicación de información falsa cuando se perjudicaba la reputación de una persona. El fallo del Tribunal Supremo de USA, en el caso New York Times co. vs. Sullivan, pues estableció que desde entonces ya no sólo habia que demostrar la falsedad de la información publicada, sino que también se tenía que demostrar que los periodistas o editores habían actuado con "malicia" y publicado información "con despreocupación imprudente de si era falsa o no".

De otra forma don Tomas, no hay libertad de expresion. Asi de simple.

8:41 AM  
Blogger Tomás H. said...

No creo que sea buena práctica "judicializar" todas las discusiones. Me tiene sin cuidado la resolución de algún tribunal de 1964. Mi punto no es legal. No creo que deba ser sancionado penal ni civilmente un periodista que no diga la verdad, salvo algunos casos particulares (injurias). Mi punto va más allá de la letra de la ley o la jurisprudencia: ¿puede un periodista mentir deliberadamente? ¿Puede publicar algo como verdadero si le asisten serias dudas? ¿Puede publicar como verdadero un rumor sin chequear seriamente las fuentes y el reporteo de rigor? Yo creo que no puede. Es más, como lector, le exijo que no lo haga. ¿suena muy descabellado? Salud.

10:36 AM  
Blogger juan ignacio correa said...

Nada más alejado de mi intención que judicializar en un blog. ¡Sería una estupidez! Pero si Huerta leyera con más detención observaría que sus preguntas están respondidas en el caso Sullivan, que tanto lo tiene sin cuidado.

Claro que no se puede mentir deliberadamente; claro que se deben explicitar las dudas, si el periodista las tiene; claro que se deben chequear las fuentes; etcétera.

El punto es que las trabas culturales, ideológicas o de fuerza o las dudas no transformen la Libertad de Expresión y su ejercicio en un acto brumoso y obsequioso del Poder.

Al menos, así lo creo.

12:29 PM  
Blogger Salustiano said...

Correa no te dejes apocar por Huerta. ¿No será un pariente del almirante Huerta? Dale con todo. Yo deje que estornudaran encima mío y terminé hecho un bulto.

Así es que abanzar sin tranzar, no más.

12:34 PM  
Blogger Tomás H. said...

Debo confesar mi ignorancia, porque no sé qué quiere decir esto:
"El punto es que las trabas culturales, ideológicas o de fuerza o las dudas no transformen la Libertad de Expresión y su ejercicio en un acto brumoso y obsequioso del Poder". Agradecería que alguien me lo explicara, con un lenguaje comprensible para mis limitadas capacidades. Gracias.

1:38 PM  
Blogger Salustiano said...

Súper sencillo. Si te gusto Bill Kill eres capaz de entenderlo. No trates de desviar el tema de fondo con un recurso retótico barato: ¿quién entiende a Correa?

Más aún cuando lo que dice Correa es tan fácil: si condicionas la Libertdad de Expresión a muchos supuestos, chao Libertad de Expresión.

1:47 PM  
Blogger Tomás H. said...

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1:50 PM  
Blogger Tomás H. said...

es que de verdad no lo entiendo. Nunca me ha ido con los trabalenguas de ese tipo, que se dicen con mucha pompa, pero cuya comprensión escapa a los simples mortales. Salud.

2:12 PM  
Blogger Salustiano said...

... así es que pariente. Entonces el problema de compresión es un asunto genético. Lo hubiera sabido desde el comienzo ni habría intentado explicar el trabalenguas de Correa.

6:33 PM  
Blogger Alfredo Sepúlveda said...

Espero que se conozcan y Salustiano esté tirando pesadeces "en buena"...
Reinterpreto mi pregunta original desde la óptica que propone Correa con "Ausencia de Malicia" (vean la película).
OK, asumamos que los medios reproducen el rumor sin malicia.
En Estados Unidos ganan la demanda, eso lo entiendo.
Pero creo que en este caso han reproducido la malicia de otros. Eso lo absuelve legalmente, pero le hace un flaco favor al público.
Este es mi punto: ¿necesitaba más chequeo este asunto? Puse Al Landry en Google... ¡y no sale nada! Solo un Dave Landry, especialista en fondos mutuos. Y puse Kevin Shari y me sale un actor porno que tiene no sé cuántos centímetros de miembro viril. Y eso para partir, porque también es ridículo fiarse solo de Google. Pero si Al Landry es un broker tan reconocido en la plaza... ¿cómo puede tener menos hits de google que yo?
Lo de "ausencia de malicia" garantiza la libertad de expresión, pero de por sí la libertad de expresión no garantiza una buena prensa.

8:32 PM  
Blogger Tomás H. said...

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6:55 AM  
Blogger Bruno Córdova said...

Alfredo:

¿No será que el tal Al Landry estafó a Chile con una noticia falsa como Bart Simpson estafaba a Australia?

Como que deberíamos estar pensando en el castigo respectivo... Con bota gigante y todo.

Bruno C.

11:34 AM  
Blogger Alfredo Sepúlveda said...

Es bien rara la cosa, Bruno. Sobre todo porque el banco es parte interesada en el asunto, así que no es llegar y creerle. En la entrevista con El Mercurio Al Landry ofrece investigar la veracidad del asunto si le ponen US$ 190 millones en la mesa. Chí, así cualquiera investiga. Yo reguglié (neologismo inventado por mí) a Kevin Shari y me aparece intentando comprar oro con promesa de confidencialidad en unas páginas de comercio sudafricano...

6:30 PM  
Blogger elpancho said...

a) Sobre el caso específico: Estoy de acuerdo en que lo que se publicó en El Mercurio y La Nación no eran rumores. Los documentos existían y la Cancillería confirmó su confiabilidad.
Se reporteó para refrendar su veracidad. Y la respuesta la dio el ministerio de RR.EE., cuando los calificó de fidedignos.
Entonces, hay dos noticias: 1) La aparición de papeles calificados por la Cancillería y 2) El descubrimiento posterior de que esos documentos eran falsos y que el trabajo del ministerio fue, al menos, negligente.

b) Sobre lo dicho por Juan Ignacio Correa: él está en lo correcto cuando dice que la libertad de expresión permite publicar datos falsos sin mala intención. Esa es una facultad de todo el mundo. Sin embargo, en el caso de los periodistas, la profesión, sus exigencias éticas, le obligan a trabajar todo lo posible y con honestidad para publicar la información verídica, informable y oportuna. Es un tema de autorregulación, normal en todo gremio.
Que eso no se logre siempre, es otro tema.
Por lo tanto, no estoy de acuerdo con su tesis de que "los periodistas no están para decir la verdad".

FRANCISCO OTONDO

4:14 PM  
Blogger Rodrigo said...

Qué notable que Alfredo mencione Ausencia de Malicia (está en Bazuca, si a alguien le interesa). Esa película debería estar en el programa de primer año de periodismo de todas las universidades. "No sabíamos que la historia era falsa. Estamos ausentes de malicia", le dice el abogado a Sally Fields.
El argumento de Correa es el mismo que planteó Carlos Peña tras la entrevista de Gemita Bueno en Canal 13. Consiste en poner siempre, ante cualquier negligencia, la "buena fe" de los periodistas.
Y es un argumento muy malo para la propia prensa, porque disminuye la importancia del chequeo. Divulgar noticias es, antes que todo, un ejercicio de verificación, y en ese caso ese proceso elemental falló rotundamente. Uno no toma el compromiso de sólo publicar asuntos "verdaderos", porque en ese caso sí se vería dañada la libertad de expresión. Pero sí toma el compromiso de verificar. Y si no lo cumplo, que me jodan y con razón.
saludos

7:35 PM  
Blogger Perplejo said...

Ya ha pasado tiempo y tenemos certeza de que todo era falso y que de seguro se trató de una operación que simplemente no consideró a La Tercera, donde trabajaba la defenestrada periodista.

Entonces, habría sido absurdo publicar esto a sabiendas de que era falso o por el solo hecho de que era "noticioso", más allá de cualquier criterio de veracidad.

Si no es así, El Mostrador, El Mercurio y La Nación tendrían que haber titulado "Documento falso atribuye 9 toneladas de oro a Pinochet".

¿Estaría bien eso?

Pienso que la discusión debería atender a las condiciones laborales de los reporteros de La Tercera, y especialmente a la esquizofrénica línea editorial de Bofil, que define lo que publicará al día siguiente suponiendo lo que publicará El Mercurio.


Perplejo

12:00 PM  

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