El medio blog

Un medio dedicado a los medios.

Friday, June 16, 2006

¿Quién mató a Víctor Jara?: la respuesta no está online
Por Alfredo Sepúlveda

El jueves 25 de mayo, un grupo de personas llegó hasta el piso 14 de la superintendencia de AFP para “funar” a Edwin Dimter Bianchi, jefe del departamento de control de instituciones. La página de la “Comisión Funa”, publicó ese día una advertencia a Dimter (“estás funao”), lo llamó “asesino del Estadio Chile” y publicó un alias: “El príncipe”, su mail y teléfonos comerciales. Al final de esa página, la comisión hizo el siguiente llamado: “Por la memoria de Víctor Jara / Si no hay justicia / hay funa”.
A partir de entonces, el mundo online se ha llenado de referencias al hecho. No ha ocurrido lo mismo con los medios tradicionales. De la prensa, sólo “La Nación” hizo un reporte del incidente, firmado por la periodista Pascale Bonnefoy. Antes, el 15 de marzo, , del desaparecido “Diario Siete” firmó la nota que contaba del careo entre cinco ex prisioneros y tres ex uniformados que estuvieron en el Estadio Chile (hoy Estadio Víctor Jara) en septiembre de 1973. Esos tres uniformados eran el teniente coronel (r) Roberto Souper, y los tenientes (r) Raúl Jofré González y Edwin Dimter Bianchi. Para aquellos con la edad suficiente para acordarse, estos nombres tienen que haber hecho sonar varias campanas: fueron los oficiales arrestrados tras el “Tanquetazo”, el fracasado golpe contra Salvador Allende ocurrido en junio de 1973, y sofocado, entre otros, por un tal Augusto Pinochet. “Hay un grupo de oficiales”, dice la nota de Aguilera, “entre los cuales los detenidos reconocen por nombres a algunos de ellos que tienen una seria responsabilidad en términos de los apremios, de las flagelaciones y del maltrato que se dio a los detenidos y aseguran que también están las personas que violentaron brutalmente a Víctor Jara”. Estos oficiales, que desde junio de 1973 habían estado presos, pasaron el 11 de septiembre de ser los presos a ser quienes mantenían presos a sus adversarios.

PODEMOS Forums-viewtopic-EDWIN DIMTER BIANCHI ASESINO DE VICTOR JARA. Otro blog (cuarta entrada google) también califica a Dimter como “Asesino de Víctor Jara”. Em Rie.cl, la página de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (quinta entrada), titula “Funan a Edwin Dimter Bianchi, asesino de Víctor Jara”. La sexta entrada correponde http://www.cctt.cl/din/?q=node/view/1279: “Este es el asesino de Victor Jara: Edwin Dimter Bianchi, alias ´El Príncipe´”. La séptima entrada, la del Movimiento Generación Ochenta, tiene un título más largo: “Edwin Dimter Bianchi, señalado por testigos como el responsable directo de la muerte del cantautor FUNADO EL ASESINO DE VÍCTOR JARA”.

Casi todos los sitios copypastean la misma información: la crónica de Pascale Bonnefoy. La nota cita al abogado de derechos humanos Nelson Caucoto, y en ninguna parte dice que Dimter sea el autor material del asesinato de Víctor Jara, pero sí da a conocer lo que ya Aguilera había anticipado en “Siete”: que hay más de un testigo del proceso que lo reconoce como “El príncipe”, el jefe del Estadio Chile en los días posteriores al golpe. Nelson Caucoto, contactado por El Medio Blog, señala que no se ha acreditado en el proceso que Dimter sea “El Príncipe” ni el asesino de Jara, y que no tiene idea de cómo internet llegó a unir la identidad de Dimter con la del “Príncipe” o la del asesino de Jara. Sin embargo, añade que la “funa” no fue tan injustificada porque de los tres uniformados sólo Dimter Bianchi corresponde al tipo físico (rubio, alto) que los ex prisioneros describen como “El Príncipe”.

A lo largo de los años no se han podido encontrar testigos del momento de la muerte de Víctor Jara. En 2004, el periodista Cristóbal Peña reconstituyó para Rolling Stone el paso de Jara por el Estadio Chile (el reportaje ganó el premio Periodismo de Excelencia de la UAH 2004; y el Natali, un premio que otorga la Unión Europea). El jueves 13 de septiembre de 1973, dice Peña en su reportaje, los focos del estadio apuntaron hacia un militar “alto, provisto de una metralleta punto 30, casco de combate y lentes oscuros modelo Augusto Pinochet”. Uno de los testigos entrevistados por Peña, Osiel Núñez, entonces presidente del centro de alumnos de la Universidad Técnica del Estado (hoy Universidad de Santiago), recordó así el encuentro: “El tipo se vanagloriaba del timbre de voz, porque a diferencia de otros, no necesitaba micrófono para dirigirse a los detenidos. Después que respondíamos a sus gritos, nos miraba y decía: Qué bien hablo. Soy un príncipe”. El apodo quedó y hoy, según el reportaje de Bonnefoy, al menos seis testigos han identificado a Dimter como “El príncipe”, “en persona y por fotografías”, entre ellos “un oficial de ejército en retiro”.

Según el reportaje de Bonnefoy, que cita a Caucoto, el propio Dimter reconoció ante el juez Juan Eduardo Fuentes haber estado en el Estadio Chile, aunque negó ser “el príncipe”. Entre las acusaciones más graves que se le hacen al príncipe (de las más suaves: entretenerse golpeando los testículos de los detenidos con un linchaco) está haber ordenado matar a culatazos a un detenido con el que se tropezó.

La familia Jara presentó en 1998 una querella criminal contra Augusto Pinochet por la muerte de Víctor Jara. Finalmente, esa causa consiguió por primera vez la identidad de al menos un militar que estuvo en el Estadio Chile: Mario Manríquez Bravo, coronel en retiro, procesado por el homicidio de Jara. Sin embargo, al menos un testimonio de ese proceso asignó a “Manríquez” (el testigo no le sabía el nombre entero) labores “administrativas”, y sindicó como interrogadores-torturadores a Miguel Krassnoff Marchenko y a otro teniente cuyo nombre olvidó. Ese testimonio no logró entregar la identidad del asesino de Víctor Jara, tampoco en términos administrativos. Así lo reconoce el artículo de Bonnefoy, pero añade que “numerosos” testimonios apuntan “al Príncipe”.

Los últimos días en la vida de Víctor Jara se han reconstituido a través de trabajo periodístico serio y de calidad. El artículo de Peña lo sitúa en la madrugada del sábado 15. Dos soldados se acercan y se lo llevan del grupo en que estaba “por encargo del Príncipe”. Boris Navia, uno de los detenidos en ese grupo, vio cómo se lo llevaban hasta las casetas de transmisión, y vio que al menos dos oficiales (no el Príncipe, pero éste estaba presente), lo golpeaban allí. Carlos Orellana (el ex editor de editorial Planeta), otro detenido, lo vio momentos más tarde, en unos camarines del subterráneo. Pudieron hablar durante un permiso que les dieron para ir al baño. Jara le dijo que había un soplón en el grupo de prisioneros, pero Orellana no recordó frente a Peña el nombre. A las siete de la tarde Osiel Núñez compartió una fila de “peces gordos” con Jara. “poco antes de avanzar pasó un oficial que separó de la fila a Víctor y a Danilo Bartulín, uno de los médicos de Salvador Allende”.

Bartulín logró sobrevivir, y lo último que figura de él es que fue o es el representante en Cuba de los ascensores Otis, pero de acuerdo a lo que Caucoto contó a El Medio Blog, nunca se ha presentado a dar su testimonio ante la justicia chilena. Su testimonio alcanzó a ser recogido en 1976, en México, y hasta donde El Medio Blog ha averiguado, el primero en ponerlo online ha sido el sitio Patriagrande.net., de Héctor Velarde. Lamentablemente, el testimonio no está firmado. Un narrador –que según se desprende del texto estuvo con Víctor Jara en la UTE antes de que ésta fuera allanada (¿el cubano Jorge Timossi?)- es quien efectúa la entrevista. Bartulín, según este narrador, es uno de los hombres que sale al lado de Allende (no dice cual) en la última foto que se le tomó. Este testimonio de Bartulín hace dos referencias a haber estado con Jara: una sesión de tortura en la que a él el torturador le convida un cigarro, pero no a Jara; y luego la que parece ser la escena que describe Núñez en el reportaje de Peña. Bartulín dice: “Casi tres días estuvimos juntos Víctor y yo en el Estadio de Chile”, pero no queda claro si los dos episodios que menciona están separados por tres días. Luego, menciona que el “comandante” Manríquez separa del último grupo de prisioneros del Estadio Chile que abandonaba el recinto con rumbo al Estadio Nacional, a él, a Litré Quiroga y a Víctor Jara. La orden era llevarlos “abajo”. “Allí tenían habilitada una cámara, en lo que había sido guardarropía y varios baños”, dice Bartulín. “Muchos de nuestros compañeros fueron llevados allí, pero nadie volvió. Una vez que me condujeron al interrogatorio y, al pasar, vi un montón de cadáveres, de cuerpos masacrados y desmembrados”. Una vez “abajo”, Bartulín y Jara fueron puestos dentro un baño, y Litré Quiroga en el del lado. Sorpresivamente, Bartulín fue sacado de ahí. Después, el cadáver de Jara fue arrojado a la calle; el de Litré Quiroga también.

La información sobre la “funa” corrió casi solo por internet: cadenas de e-mails, blogs, sitios. En “La Tercera” hubo hace unas semanas una breve nota en la que se afirmaba que Dimter Bianchi había sido despedido de su trabajo.

La comunidad online ha saltado automáticamente a la conclusión de que “se encontró” al asesino de Víctor Jara. La verdad es que hasta ahora nadie ha identificado con certeza a Dimter como "El Príncipe" o “el asesino de Víctor Jara”. Es muy probable que “El Príncipe” haya sido el asesino, o que haya dado la orden de matar, pero “probable” no significa “seguro”. No es poca cosa ser “El Príncipe” ni serlo y al mismo tiempo trabajar en la administración pública –y más encima ser un exonerado político, que sí lo era Dimter-, y menos son poca cosa las muertes de Víctor Jara y de Litré Quiroga. Tampoco lo es que en estricto rigor el periodismo, aún haciendo bien su pega, no pueda develar el misterio del asesino de Jara, y que la única forma de saber con certeza absoluta quién mató al artista es la confesión de su asesino.

Wednesday, December 12, 2007


Bianchi autentificado

En vista de la polémica que se ha generado en el post sobre el Premio Periodismo de Excelencia, por la nominación de Felipe Bianchi como ganador en la categoría columna, y la usurpación de identidad de la que fue víctima el periodista, pongo a disposición de todos ustedes la única y verdadera respuesta de Bianchi a detractores y partidarios:

Ayayay. Lo más gracioso de todo esto es que, recién ahora, dia miércoles 12 de diciembre, cuando son las doce de la tarde, entro por primera vez al blog. Estoy impresionado. Primero, por el escaso vuelo de la discusión sobre un premio que, me parece, tiene más de bueno que de malo. El tema en todo caso es más viejo que el hilo negro: los dejados de lado se enojan y ningunean el galardón y los ganadores encuentran que es lo mejor del mundo. En la mitad, me parece, hay un bonito esfuerzo que no merece tanta mala onda. Aclaro con risa y algo de espanto que no he sido yo quien ha mandado los anónimos alabanciosos y mucho menos quien ha "firmado" con mi nombre peleando a patá y escupo en el ojo con Abarzúa y otros próceres. Si trataron de dejarme mal, no sé si lo lograron. Soy vaca, picado y despreciativo, pero no tanto. Agradezco el premio y agradezco los parabienes... Pero para desgracia de los enemigos, aclaro terminantemente que no era yo quien participó contestándole a la gallá. No es mi costumbre.
Saludos a todos.

Felipe Eugenio Bianchi Leiton

PD: me parece que tras esta experiencia no sería nada de malo afinar las barreras de entrada. Un saludo al resto de los ganadores: muy merecido. Felicitaciones.

Monday, July 23, 2007

¿Existe el Periodismo Deportivo?
Por Alfredo Sepúlveda


Por lo general, tiendo a pensar que no, pero después cambio de opinión y creo que lo que no existe es el Periodismo Deportivo en televisión, y sobre todo cuando se trata de fútbol. Aunque también cuando se trata de tenis. Y al final del día termino pensando que lo que ocurre es que desaparece cuando se mete en la juguera de la infoteinment, un “problema” del periodismo mundial, pero que en Chile parece tener una particularidad: un cariz nazionalista que le helaría la sangre al propio Goebbels. No por lo nazi, sino por lo ramplón. Todo esto lo digo para destacar la excelente columna que publica hoy mi amigo Felipe Bianchi en Deportes de El Mercurio, que me hace escribir estas líneas como mero complemento de lo que él expresa allí.
Desde el día del partido de la “rojita” contra Argentina que me atacaron los siguientes pensamientos.
1. ¿Cómo es posible que la prensa chilena y la argentina hayan visto un partido tan, tan diferente ese día? Posible respuesta: desde el relato de Solabarrieta en adelante -que derechamente inventó un arbitraje “enemigo”- el resto de la prensa deportiva pareció contagiarse de la misma idea. ¿De cuándo los jugadores pueden reclamarle a los árbitros en un mundial? ¡Ese fue el problema en el primer lugar!
2. ¿Por qué la prensa no se acercó, o intentó acercarse, a los testigos de la pelea de Toronto, policías, civiles o incluso hinchas chilenos que anduvieran en el lugar? ¿Por qué no aplicó esa vieja y olvidada técnica periodística llamada reportear? Respuestas posibles. Uno, porque los profesionales de la prensa chilena no hablaban inglés; dos, porque no hubo interés en lo que la otra parte tuviera que decir: era más cómodo seguir con la idea de la selección de “niños” atacada por todos los flancos. Matías del Río en Última Mirada intentó apelar periodísticamente al enviado especial de Chilevisión, pero el hombre después de un rato pareció –esta es una sensación mía– sentirse atacado -se notó- y del Río no siguió con él.
3. ¿Cómo es posible que, salvo algunas editoriales como la de La Tercera del sábado, no haya habido un escándalo nacional con respecto a los patéticos políticos que, sobre la base de la “sólida” información de la prensa chilena, se acoplaron a la ridiculez de la “fuerza excesiva” aplicada contra nuestra selección siempre vencedora y jamás vencida moralmente hablando? Respuesta probable: Porque estólidamente creen en todo lo que sale en la prensa.

Yo sé que el fútbol no es un tema habitual en El Medio Blog, y que estas cosas en el mundo de la academia suelen tener poca importancia. Total, toda esta basura ocurre en el corrupto y singular mundo del deporte profesional, del que nada bueno ni serio puede salir. Solemos arriscar la nariz frente a Solabarrieta y su histrionismo emocional pensando que está lejos. Pero ya saben lo que salía como epígrafe de las canciones de Silvio Rodríguez en la vieja revista La Bicicleta (cito de memoria): primero vinieron por los comunistas, pero no me importó porque yo no era comunista; ahora vienen por mí, pero ya es muy tarde… Ya se ve: lo sucedido en Canadá es un ejemplo de cómo una mala prensa –desde luego Solabarrieta no es el culpable de todo– termina produciendo un mal país. La protesta diplomática de Bachelet es una de las estupideces más grandes que ha hecho el gobierno, comprometiendo como razón de Estado la versión de una parte interesada –el fútbol–, que nunca fue chequeada, investigada y ni siquiera puesta en duda. Como dice Bianchi en su columna, en lo que a la prensa de refiere, esto fue un Maracanazo dos. Y aunque suene ingenuo es el periodismo deportivo, y sobre todo el relacionado con el fútbol, el que más importa a la hora de generar una imagen en la sociedad respecto de lo que es este oficio. Solabarrieta, nos guste o no, es nuestro rostro.

Monday, August 28, 2006

Tarjeta roja

Hace cuatro semanas, Felipe Bianchi fue fichado por La Nación Domingo como columnista, pero a juzgar por lo que contó hoy en su programa de radio esa relación no va a prosperar. El periodista se estrenó en esas páginas con un comentario sobre los juegos lésbicos de un grupo de alumnas de un liceo en San Felipe, siguió con la renuncia de Álvaro Escobar al PPD y luego analizó la relación futbolistas-modelos. Para este domingo escribió una crítica a Camilo Escalona, sus acusaciones de vampirismo a los empresarios y el aburguesamiento de la izquierda. Sin embargo, la columna no se publicó por orden del director Rodrigo De Castro. Si bien éste no quiso hacer declaraciones a este blog porque todavía no ha hablado con el afectado, solo dijo que la nota no se bajó porque se tratara de Escalona. Mientras tanto, fuentes en el diario dicen que el argumento para no publicarla fue que no le gustó el tono de la crítica de Bianchi, por lo que se habría producido una pelea entre periodistas y director.

Tuesday, March 11, 2008

ESPECIAL DE VUELTA A CLASES
Segunda parte

Véalo en La MediaPista:
¿En qué han cambiado ellos de opinión en el último tiempo?


Alejandra Costamagna sobre la incorrección,
Lucas Sierra se va a Japón,
Leila Guerriero y la mandíbula de Jim Carrey,
Corre, Felipe Bianchi, corre (que en TVN te andan buscando),
Eduardo Arriagada y las buenas historias, Javiera Errázuriz es monárquica, Leonidas Montes es menos republicano,
Valentina Justiniano, liberalismo y pokemones,
Francisco Pereira leyendo a David Hume, Victoria Alonso y el instinto maternal, Gonzalo Maza ya no es católico y
Víctor Carrasco es para toda la vida.

Todos ellos se suman a:

Andrea Palet y su no a los escritores,
Pablo Simonetti tiene problemas con la memoria, Dante Contreras y cuánto pesa la política, Daniel Villalobos y el progreso,
Ibsen Martínez quiere hablar de plata,
Patricio Fernández con los pelos de punta, Andrés Azócar y Santiago,
Juan Diego Santa Cruz congela el voto, Francisca Lira y el jarabe para la tos,
Matías Irarrázabal y el derecho a ser contradictorio, Felipe Cussen y Rubén Darío, Carola García Huidobro pone pausa,
Juan Ignacio Correa deja la carrera presidencial,
Catalina Jaramillo y la diferencia y Carolina Urrejola huérfana de referente.

VEA TODAS LAS RESPUESTAS

Wednesday, December 05, 2007

PREMIO PERIODISMO DE EXCELENCIA 2007

Al igual que el año pasado el 5 de diciembre fue el día elegido para dirimir la versión 2007 del Premio Periodismo de Excelencia que ya tiene ganador: "Los secretos del espionaje político en democracia" , artículo de Claudia Farfán que fue publicado en Qué Pasa. Aplauso para la premiada.

En una reunión que empezó a las nueve de la mañana y terminó cerca de las dos de la tarde los jurados Andrea Vial, Andrea Eluchans, Carola Fuentes, Eliana Rozas, Antonio Martínez, Sebastián Edwards y yo nos reunimos con la coordinadora del premio Catalina Jaramillo para elegir a los ganadores. (Detalles de lo que se discutió pueden encontrar en esta entrevista a Andrea Vial publicada en el blog del premio y los primeros reclamos en el blog de Miguel Paz).

En esta quinta versión del premio postularon cerca de 500 trabajos en las cuatro categorías que son Reportaje, Entrevista o Perfil, Opinión y Golpe Periodístico. Además del artículo ganador del gran premio se escogieron ganadores en cada una de las categorías:

El Reportaje ganador es "El crimen de Javiera", de Carla Celis y Juan Andrés Guzmán (The Clinic) que, a partir de los testimonios del juicio, cuenta cómo Alfredo Cabrera tiró por la ventana de su departamento a su hijita Javiera de seis años. Terrible.

El premio en la categoría Entrevista-perfil se lo adjudicó Marcela Recabarren con "Narcortest", centrado en Heriberto Reyes el fiscal antidrogas de Arica, amenazado por un capo internacional de la droga. El artículo fue publicado en revista Paula, que como ahora tiene una página web muy activa ya lo tiene disponible aquí.

En Opinión mientras tanto, ganó Felipe Bianchi con la columna "Perdón, pero..."(El Mercurio), que tal vez ustedes se acuerden que fue muy comentada en este blog cuándo se publicó.

Por último, en Golpe se premió a la serie formada por las entrevistas de Mauricio Carvallo a Edgardo Boeninger -“Quédate con tu lugar en la historia y no intentes arriesgarlo en un segundo período”- y a Jorge Schaulson -Describe la “ideología” creada para usufructuar de las platas del Estado: Schaulsohn desnuda las raíces de la corrupción concertacionista- ambas publicadas en el Cuerpo D de El Mercurio.

Además se seleccionaron otros 15 trabajos que serán incluidos en el libro 2007 del Premio Periodismo de Excelencia.

FINALISTAS REPORTAJE
"Serendipia", por Roberto Farías. Paula.
"Jóvenes pistoleros: 21 días en el corazón de una pandilla", por Arturo Galarce. El Sábado, El Mercurio

FINALISTAS ENTREVISTA/PERFIL
"Eugenio Lira Massi: Una voz popular", por Nibaldo Mosciatti. Revista Dossier de la Facultad de Comunicaciones y Letras de la UDP.
"Alexis Jamett, el mejor arquero de Chile", por Esteban Abarzúa. Las Últimas Noticias.
"Gloria Gaitán, el amor secreto de Salvador Allende: Allende quería tener ese hijo", por Mónica González y Juan Andrés Guzmán. The Clinic.
"Álvaro Saieh: Alguna gente de la Concertación tiene un toque arribista", por Pablo Vergara. The Clinic.
"José Miguel Ibáñez Langlois: retrato de un crítico implacable", por Verónica Torres. The Clinic.

FINALISTAS OPINIÓN
"Funeral", por Francisco Mouat. El Sábado, El Mercurio .
"Aunque inmorales, dóciles", por Leonidas Montes. La Tercera.
"Cecilia", por Andrea Palet. El Mercurio.
"La gran familia concertacionista", por Patricio Navia. La Tercera.
"Blandos y agradecidos", por Marisol García. Las Últimas Noticias.
¿Tesoro o maletín?, por Cristián Warnken. El Mercurio.

FINALISTAS GOLPE
"Los informes que condenan a Sonda", por Alejandra Matus. The Clinic.
"Las abusivas jubilaciones de los supremos", por Alejandra Matus. The Clinic.

Muchísimas felicitaciones para los ganadores y los finalistas.

Thursday, August 31, 2006


Lo que no se vio

La columna de Felipe Bianchi que no se publicó en el último ejemplar de La Nación Domingo va a salir en el próximo número del Clinic.

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